sábado, 1 de enero de 2011

Felicidad, que bonito nombre.

A mí a veces me pasa que cuando mejor me lo paso, a veces de tan bien como lo estoy pasando me puedo poner hasta un poco triste, porque me pasa como al que está en un banquete y mientras come ya piensa en que tendrá que quedarse a recoger. O como cuando miras a alguien que quieres y ya sabes que algún día la echarás de menos.

Las cosas que vivimos son presente durante un instante y pasan a ser recuerdo para el resto de la vida. Quizá por eso haya quien considera la vida una constante búsqueda de experiencias para recordar. No es lo mismo que vivir de los recuerdos, creo yo, pero algo tiene en común. Lo que vivimos nos hace lo que somos y nos acompaña el resto de nuestras vidas, cierto, pero aún así a veces se hace difícil tratar de vivir el presente cuando sabes que en realidad todo lo que encuentres pasará más antes que después a ser "sólo" un recuerdo. Es algo así como arar en el mar, se hace sin esfuerzo, pero sin esperanza.

Quizá la clave sea pensar que lo importante de los buenos recuerdos no sea el recuerdo en sí, sino que son la prueba y recordatorio de que la vida, en efecto, a veces puede ser maravillosa.

1 comentario:

  1. la vida puede ser maravillosa. quédate con eso, atesora la sensación, el recuerdo, la imagen. el resto poco importa ya que como bien sabes, mañana no será más que algo en tu memoria.
    un beso.

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