Vivimos la vida a través del miedo. En lugar de ser una constante búsqueda de felicidad o de dicha hemos llegado al punto en que es el temor a las cosas en lugar de ese, como dicen los franceses, "joie de vivre", lo que nos impulsa y motiva a cada momento como una zanahoria atada a un palo. Por miedo al futuro estudiamos, nos formamos y bajamos la cabeza por mantener unos trabajos que a menudo ni nos satisfacen ni nos realizan pero que nos aterra perder. A cada momento, en cada rincón del mundo que nos rodea podemos oir el crujido de mil espíritus como los nuestros que sufren por pasar media vida deseando hacer cualquier otra cosa diferente a la que hacen, o por reventarle la cabeza a ese mamarracho de jefe que en cualquier otro ámbito de la vida sería un mequetrefe al que no dedicaríamos una segunda mirada. Por miedo y buscando una falsa sensación de seguridad hay quien se compra armas, para "protegerse" cuando lo más probable es que acaben volándose el dedo gordo del pié en lugar de defenderles de un desconocido. ¿No es eso sino el miedo a los desconocidos? Por miedo ponemos nuestro dinero en un banco para que se lo preste a un desconocido para que se pueda comprar una casa junto a la nuestra para acecharnos más y mejor. ¿Es por otra cosa que por miedo que no hay ahora trabajo, que hay que aguantar lo que venga porque con la que está cayendo hay que aguantar lo que sea? ¿Qué es, la crisis, sino miedo? ¿Alguien la ha visto o la ha tocado, la crisis? ¿Alguien se la ha encontrado al doblar una esquina? ¿A alguien le ha saltado, la crisis, y le ha tirado de los huevecillos? Pero toca aguantar lo que venga, porque ahora las cosas están así. La economía, la sociedad, incluso el amor, a menudo se rigen y se alimentan del miedo porque, ¿cuántas veces no vemos a nuestro alrededor a personas que creyéndose enamoradas confunden en realidad el amor con el miedo a la soledad?
¿Por qué el miedo a lo desconocido? ¿Por qué no la curiosidad o la posibilidad, o la oportunidad de lo desconocido? ¿Por qué antes lo malo conocido? ¿Por qué la amenaza y no la promesa? ¿Por qué huir antes que buscar?
Tratan de dirgir nuestras vidas con el miedo, algo de lo que algunos presumimos de tener conciencia. Conciencia y constancia, de hecho, pero de ahí a llevarlo a la práctica hay un trecho, que duda cabe. Aún así, ¿en qué momento de nuestra inocencia se quedó esa esperanza de encontrar ese joie de vivre como un disfrute alegre de la vida? ¿Qué nos llevó a dejar de entender este a veces poco transitable paso por la vida como una búsqueda de una alegría integral, de un "ser feliz" como filosofía de vida?
¿Cúando decidimos renunciar a vivir y conformarnos con sobrevivir?

haces muchas preguntas y ni una sola respuesta. porque en el fondo puede que no existan, que todo a veces nos levantamos deseando mandar todo a la mierda pero luego pasa el día y nos acostamos igual, diciendo que quizás mañana hagamos otra cosa.
ResponderEliminara veces la valentía sale cara, lo sé por experiencia. pero te queda un regustillo estupendo de haber hecho lo que querías. espero que tú te atrevas a todo y hagas eso que deseas, sin miedo y sin nada más que ganas de vivir.
un beso.
Si tuviese yo todas esas respuestas iba a estar aquí escribiendo blogs...
ResponderEliminar